El Desorden de Procesamiento Sensorial, una condición poco comprendida

Publicado el : 28/02/2018

Hace un año y medio, una de mis hijas, Kami, se mostraba constantemente irritada. Fueron meses en los que lloraba al cambiarle de ropa, no se dejaba peinar, no quería que le cortara las uñas, mostraba mucha necesidad de tener objetos en la boca y no le gustaba que la abrazara. Además, se le dificultaba el cambio de una actividad a otra y constantemente quería que un adulto la cargara. Algunas personas la empezaban a tildar de niña malcriada y enojada, pero yo sabía que algo no estaba bien. Lo que le ocurría a Kami no era un problema nuevo, pero sí desconocido para muchas personas.

Hace aproximadamente cuarenta años, la Dra. Jean Ayres, empezó a desarrollar la Teoría de Integración Sensorial en Estados Unidos. A través de sus investigaciones en un post-grado en el Instituto Cerebral de la Universidad de California en Los Ángeles, ella descubrió que ciertos niños tenían un desorden neuronal que concibe una organización ineficiente en la recepción sensorial captada por el sistema nervioso. A sí mismo, ella afirma que el cerebro del ser humano, a lo largo de su desarrollo, debe aprender a organizar y procesar los estímulos sensoriales y a usarlos para responder adaptativamente en una situación particular.

La Integración Sensorial es cuando el sistema nervioso central logra integrar y organizar la información (sensaciones) que recibe del ambiente a través de todos los sentidos, el movimiento y la gravedad. Lograr una Integración Sensorial adecuada es la base para poder aprender, moverse y actuar adecuadamente. Durante los primeros siete años de vida, el niño es una máquina de procesamiento sensorial, aprende a través de las sensaciones.

El Desorden de Procesamiento Sensorial es una condición en la cual el sistema nervioso recibe la información, sin embargo, tiene dificultades en organizar dichos estímulos adecuadamente. Esto genera problemas en la conducta, en las respuestas motoras y en el aprendizaje. Algunos de los síntomas generales que se presentan en los niños con este desorden son crisis de rabietas, comportamiento agresivo, dificultades de alimentación, hiperactividad, concentración deficiente y/o hiposensibilidad/hipersensibilidad ante los estímulos recibidos del ambiente.

Existen diferentes herramientas para la evaluación de estas dificultades. Una de ellas es el SIPT (Sensory Integration and Praxis Test), Perfil Sensorial de Dunn o el Sensory Processing Measure de Parham y Ecker. Al obtener los resultados de estas pruebas, un terapeuta ocupacional puede conseguir el perfil sensorial del niño y saber si es hiposensible (percibe poco los estímulos) o hipersensible (percibe mucho los estímulos) a cada sentido. Además de los cinco sentidos que ya conocemos, hay dos más que juegan un papel muy importante en la integración sensorial: el vestibular y el propioceptivo. El sistema vestibular es el sentido del movimiento y la gravedad. Y el sistema propioceptivo reciben información acerca de la sensación de peso y presión profunda o tacto firme de todo nuestro cuerpo.

Cuando un niño es hiposensible al sonido, ignora las voces suaves y coloca la televisión con alto volumen; mientras que, si es hipersensible a los estímulos auditivos, se irrita al escuchar ciertos ruidos y le parecen agradables las voces suaves. El niño hiposensible al tacto necesita constantemente de abrazos y caricias; mientras que el niño hipersensible táctilmente no tolera cierta ropa y que lo toquen le produce dolor. En cuanto al sistema vestibular, los niños hiposensibles necesitan estar en constante movimiento, corren, saltan o se columpian; mientras que los hipersensibles están la mayoría del tiempo quietos, evitan el movimiento y tienen tono muscular bajo.

Esta condición se puede mejorar a través de la Terapia Ocupacional, en el área de Integración Sensorial. Esta terapia consta de actividades con el objetivo que cada niño tolere las sensaciones (si es hipersensible) o que sienta las sensaciones (si es hiposensible). Consta de actividades como cepillado terapéutico, ejercicios vestibulares, uso de chalecos con pesos, tocar distintas texturas, entre otras. Estas actividades se deben ir introduciendo paulatinamente. El terapeuta recomienda a los padres de familia una Dieta Sensorial, la cual consta de las actividades diarias que se deben trabajar en casa o en el colegio para poder regular las sensaciones del paciente.

En cuanto a Kami, la llevamos a su Terapia de Integración Sensorial durante un año. La terapeuta nos proporcionó su Perfil Sensorial y su dieta a trabajar en casa. Hemos visto una gran mejora en ella. Es una niña más regulada, con menos crisis sensoriales, cariñosa, menos temerosa y logra tolerar la mayoría de las sensaciones del ambiente.

La dificultad para procesar y organizar las sensaciones es muy común en niños con algún diagnóstico. El 15% de los niños padecen del Desorden de Procesamiento Sensorial. Tu hijo, algún conocido o tu paciente pueden estar siendo afectados por un desorden de procesamiento sensorial. Abrir los ojos, comprender esta dificultad y poner manos a la obra ayudará a muchos niños a crecer mejor.

Referencia Bibliográfica

CUESTAS, AYOLA. Integración Sensorial. www.agapasm.com.br/Artigos/Integracion%20sensorial.pdf

MOYA, DIANA. La Teoría de la Integración Sensorial. file:///C:/Users/Kathia/AppData/Local/Packages/Microsoft.MicrosoftEdge_8wekyb3d8bbwe/TempState/Downloads/2012_Int%20Sensorial%20FINAL%20Diana%20Moya.pdf

RIVAS, ALEJANDRO. Integración Sensorial Ayres. https://alejandrarivas.com/integracion-sensorial

VERGARA, CARLOS. Desorden de Integración Sensorial: un trastorno poco conocido y malentendido. Actualidad en Psicología, 2017. https://www.actualidadenpsicologia.com/trastorno-integracion-sensorial/

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