Juristas UNIS en X Foro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial

Publicado el : 26/05/2017
Autor: UNIS

En el marco del X Foro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial, el 18 de mayo del presente año, la Fundación centraRSE de Guatemala organizó, por tercer año consecutivo, un evento dedicado especialmente a jóvenes universitarios y emprendedores, titulado: El liderazgo ético para transformar Guatemala, actuando hoy construimos el mañana. En virtud de la gestión realizada por la Universidad del Istmo, alumnos y exalumnos de la Facultad de Derecho, participamos satisfactoriamente en dicha actividad.

Como oradores de este foro, destacaron dos líderes en Latinoamérica. En primer lugar, François Vallaeys, Director del Centro de Ética Aplicada de la Universidad del Pacífico en Lima, Perú. Seguidamente, Carlos Alberto Escotet, CEO de Banesco en Panamá. En el intermedio de estas dos exposiciones, se desarrolló un panel conformado por Diego Marroquín, Director Ejecutivo del Movimiento Cívico Nacional; Marjorie Von Ahn, Directora Ejecutiva de Canal Antigua y Moderadora del programa “A las 10pm”; Gabriel Wer, miembro de Socialab Guatemala; y, Martha Pérez de Chen, Decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Francisco Marroquín. El panel fue la oportunidad idónea para que los jóvenes, protagonistas del cambio, analizaran la realidad nacional a la luz de la responsabilidad social empresarial (RSE) y el liderazgo ético, temas puntuales a lo largo de las disertaciones principales.

Con un cuento popular de su país de origen, el filósofo francés radicado en Perú, François Vallaeys, enfatizó en las tres dimensiones de la ética necesarias para ejercer un liderazgo con capacidad para transformar. Para Vallaeys, un elemento sustancial de la ética, es la existencia de la indignación que genera el reconocimiento del mal causado. En consecuencia, la responsabilidad social empresarial no debe comprenderse como la responsabilidad sobre los actos realizados, sino sobre los impactos producidos por las acciones concretas. Es por ello que Vallaeys, indica que no es necesario saber qué se hace con los beneficios que se reciben, sino la manera cómo se obtienen.

A criterio del expositor, toda ética plana es dogmática e ineficiente; por lo tanto, para su practicidad y eficiencia, se deben considerar sus tres dimensiones, simultánea y paralelamente. La primera dimensión es la Virtud como ética personal. La siguiente es la Justicia, como ética pública. Y por último, la Sostenibilidad como ética global. La ética en 3D es analizada a la luz de cinco principios éticos coordinados: Universalidad, Transparencia, Discusión, Coherencia y Pragmatismo. Estos postulados orientan el actuar de los tres ejes transversales en los que la ética tridimensional se manifiesta: la especie humana, la sociedad y la persona individual.

Vallaeys sostiene que, el liderazgo ético se alcanza con la conjunción equilibrada de estos cuatro reguladores sociales: la ética, el mercado, el derecho y la asociación. Ante estos reguladores, los líderes deben considerar dos aspectos fundamentales: el protagonismo y la coacción que van a ejercer en sus grupos. El poco protagonismo y poca coacción es la fórmula perfecta para que un facilitador de desarrollo humano cumpla su misión.

Finalmente, Vallaeys planteó una interrogante al público joven sobre qué barco les gustaría abordar. ¿El Titanic que solo tuvo viaje de lujos y galantería de ida, pero ya nunca volvió? ¿O, prefieren el Arca de Noé, en la cual se propició un ambiente de sostenibilidad, facilitándose la existencia y convivencia no solo de la raza humana, sino del reino animal habitante en el mundo?

Por su parte, Carlos Alberto Escotet, Director Ejecutivo de Banesco en Panamá, revitalizó la figura del líder joven en la región. Con su participación, los organizadores buscaron presentar un ejemplo de un caso empresarial exitoso con un profesional joven que vive día con día el liderazgo ético. Escotet, con su particular forma de dirigirse al público, desarrolló una exposición sencilla, pero influyente. La premisa a lo largo de su argumento sostuvo que el liderazgo se construye desde la coherencia entre los pensamientos, palabras y acciones.

Carlos Alberto manejó una línea del tiempo fotográfica en la que puntualizaba aspectos que consideraba importantes en los que se debía reflexionar. El primero de ellos fue el cambio; un cambio que debe comenzar por y en cada uno. Sin embargo, el cambio solo es posible cuando se conoce a plenitud esa persona, ese elemento que se pretende transformar. La familia, por lo tanto, es un sostén para todo líder. La maravilla de la familia es la incondicionalidad entre sus miembros. Unos con otros se aportan virtudes y fortalezas y, la suma de todo, es la esencia de cada familiar. En otras palabras, en cada miembro de la familia está un pedazo de ti, indica Escotet.

Asimismo, afirmó que no se puede hablar de liderazgo ético, sin referirse a las raíces de cada ser, sin mencionar su país. Cuando una persona renuncia a su país, renuncia a sí mismo; para Escotet, la pertenencia es fundamental. Seguidamente, el equilibrio en la vida, en las decisiones y en la cotidianidad. Siempre debe dársele tiempo a aquello que genera satisfacción, que produce beneficios personales. Por último, Escotet exhortó a los jóvenes asistentes a comprender que del aprendizaje nace el éxito. Que los valores, cuya función son la orientación de determinada actividad, no solo son discutibles sino deben ser aplicables. El conocimiento y la moral nadie lo roba, nadie lo quita. Los negocios se pueden perder en cualquier momento, pero lo aprehendido y la esencia de cada uno se mantiene y trasciende.

“NUNCA, te conformes con el promedio. Abraza la aventura de la vida y sonríe que, aún en los momentos difíciles, aún en los momentos de tristeza, estás aprendiendo y avanzando”.

A lo largo de la actividad, los participantes a este foro respondieron a dos preguntas en la plataforma digital del evento. La primera de ellas fue: ¿Quién debe dar el primer paso para la transformación de Guatemala? La respuesta, con el 53.2% fue, la academia y la sociedad civil. La segunda interrogante cuestionaba: ¿Para usted cuál es el elemento más importante para la transformación positiva de Guatemala? Con el 67.7% de las respuestas recibidas, los jóvenes opinaron que es la ética y la responsabilidad en la actuación ciudadana.

En conclusión, somos los jóvenes universitarios, la academia y la sociedad civil quienes debemos tener la iniciativa en este despertar de la sociedad civil. El primer Empero, es necesario actuar con ética y responsabilidad en las próximas acciones que se emprendan, en las propuestas que se planteen para una mejor Guatemala, para vivir en una sociedad cada vez más humana.

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