La Comunicación Asertiva

Publicado el : 07/05/2018

Somos seres sociales por naturaleza y por lo tanto, necesitamos aprender a comunicarnos con los que nos rodean. Pocas veces nos detenemos a pensar si lo estamos haciendo de la forma correcta o no. En el trabajo, en la familia o con nuestros amigos, debe existir coherencia entre lo que pensamos, sentimos y decimos. Pero eso no lo es todo, es común que se nos olvide que lo que queramos transmitir debe ser de forma asertiva y es ahí donde radica la diferencia entre una relación saludable y una relación en la que se generan conflictos fácilmente.

¿Qué es entonces la asertividad? Es un término corto pero a la vez muy amplio, porque ayuda a mejorar la autoestima, la empatía, las relaciones sociales y sobre todo, abre las puertas a la Inteligencia Emocional que es tan necesaria para una vida saludable en todas las áreas en las que nos desenvolvemos. Asertividad es la forma de expresión equilibrada de las ideas y los sentimientos sin la intención de perjudicar al interlocutor, donde se pueden sopesar los diferentes puntos de vista (López, 2015). En pocas palabras, la asertividad es la capacidad de decir “si” cuando se debe decir “si” y “no”, cuando se debe decir “no” sin herir a la otra persona.

¿Cómo se puede ser asertivo? Para poder ser asertivo es necesario desarrollar diferentes habilidades. Es posible que algunas de ellas ya estén desarrolladas pero otras no y por lo tanto la capacidad de ser asertivo aún no esté completa. La asertividad no se enfoca en tratar de convencer a la otra persona, sino en comprenderlo. Es por eso que, como parte fundamental se encuentre la “empatía”. La empatía es la habilidad de percibir, conectar y comprender los sentimientos y las emociones del otro, es ponerse en el lugar de la otra persona para entender lo que piensa y por qué actúa de una manera determinada y así generar armonía entre ambos. (Córcoles, 2008)

Otra habilidad fundamental es la “resiliencia”. La definición es simple, pero lo que resulta difícil es iniciar un proceso de vida después del sufrimiento profundo y es aquí la importancia de la resiliencia y la asertividad, porque la persona se transforma para bien y con fortaleza a pesar de las heridas desarrollando la madurez que abrirá puertas para la comunicación asertiva. La resiliencia no busca culpables sino hacer consciencia de la situación que causa el malestar, afrontando directamente el problema y no a la persona que se cree que lo causa. (Cyrulnik & Anaut, 2014)

Finalmente, la “Honestidad” teniendo presente los propios sentimientos y expresarlos en la medida en que se quiera transmitir por medio de las palabras y la conducta transparente. La honestidad es un valor importante, porque brinda credibilidad a la otra persona y por lo tanto lo que se comunica transmite confianza y seguridad. La honestidad debe ir de la mano de la responsabilidad, para asumir cómo me siento, cómo actúo y qué diré.

Dentro de la comunicación es importante estar consciente que no solo es transmitir con asertividad, sino también RECIBIR con asertividad y poder negociar con los demás. Para esto, se debe tomar con humildad la retroalimentación y aún más importante tomarlo con positivismo y a la vez ser agradecido, porque busca que puedas fortalecer una debilidad.

Como conclusión, la asertividad es fuente de felicidad porque nos ayuda a comunicarnos con los demás de forma positiva, buscando los puntos comunes. Una persona asertiva escucha activamente lo que el otro tiene que decir, pone límites sin imponer y afronta la crítica con serenidad encontrando el punto de aprendizaje de manera responsable.

“La mayor diferencia entre ser asertivo y agresivo es la manera en que tus palabras y tu conducta afectan los derechos y bienestar de los demás” (Sharon A. Bower)

Ayudemos a otros a superar sus retos. UNIS, saber para servir. 

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