La gallina degollada

Publicado el : 27/06/2017
Autor: UNIS

Por Felipe Garrán, estudiante de segundo año de Periodismo

 

“Los ruidos fuertes sacudían asimismo su inercia, y corrían entonces, mordiéndose la lengua y mugiendo, alrededor del patio. (…) pasaban todo el día sentados en su banco, con las piernas colgantes y quietas, empapando de glutinosa saliva el pantalón.”

 

-Horacio Quiroga, La gallina degollada

Al uruguayo Quiroga lo compararon con el estadounidense Allan Poe; y esta semana, quizá sin pretenderlo, las palabras de otro norteamericano, el embajador en Guatemala Todd Robinson, sonaron a un cuento del salteño en el que cuatro idiotas matan a su hermana pensando que era una gallina.

El ave de Horacio, como cualquiera de su especie, se movía de un lado para otro, con pasos erráticos y sin una estrategia eficiente para alcanzar su destino (el cual cambiaba junto con el movimiento de sus ojos). Los cuatro idiotas, hijos de un matrimonio turbulento, observaban a la gallina y, entrando en una habitación que les era prohibida (la cocina) vieron como la sirvienta la degollaba.

Muy parecida a esa gallina es Guatemala. El problema resulta claro para el pueblo: la corrupción; pero el camino a salir de ella no se vislumbra con tanta claridad. Pasamos de un gobierno que se decía socialdemócrata a otro que basó sus promesas de campaña en la mano dura contra el crimen. Pero como ninguno (ni estos dos, ni sus predecesores) tenía una ideología real, tampoco hubo una estrategia eficiente para conseguir los objetivos. Al menos no para los populares, pues los personales se satisficieron con creces.

Pasos erráticos que pasaban por reducir solamente un 4% en 14 años la población que habita asentamientos urbanos precarios, y por registrar en 2016 que casi el 53% de los guatemaltecos se encuentra en el abismo de la pobreza y la pobreza extrema desembocaron en la ejecución por guillotina que los miembros del gobierno del Partido Patriota (2012-2015) practicaron al país a través de la banda conocida como La Línea, y de tramas como Cooptación del Estado, Redes, IGSS-Pisa o Lago de Amatitlán.

Los cuatro idiotas tenían una hermana menor; la única normal de la familia. Un día ella se paró sobre una caja para intentar ver al otro lado de una cerca. Apoyada sobre un pie y con dificultad para mantener el equilibrio, comenzó a tambalearse. Sus hermanos presenciaron la escena, y recordaron algo que poco tiempo atrás habían visto. Lo que hizo su sirvienta con un ser pequeño que se movía dando tumbos hacia los lados era degollarla. ¿Acaso esa niña no se movía de igual forma?

En 2015 cambió la dinámica política nacional. El Ministerio Público, apoyado por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, abrió una serie de frentes que los llevaron incluso a participar, como oyentes, en sesiones claves del Congreso. La cercanía del embajador Robinson con la cúpula de ambos organismos es más que evidente, y los constantes viajes de la fiscal general, Thelma Aldana, a Estados Unidos no hacen sino alimentar los dimes y diretes sobre el verdadero papel que el país del norte ha jugado en la política guatemalteca.

Cuatro diputados (a quienes Robinson llamó idiotas) vieron que la reacción de Estados Unidos ante una política extranjera que no les gustaba/convenía fue la de intervenir. ¿Acaso aquellas maniobras foráneas no iban en contra de los intereses de estos cuatro?

Se ha demostrado que los congresistas Fernando Linares, Jorge Regalado, Óscar Quintanilla y Julio Lainfiesta firmaron un contrato de cabildeo con un bufete estadounidense (Barnes & Thornburg) para influir en la política que aquel país tiene hacia Guatemala, imitando precisamente aquello contra lo que van.

Recientemente Linares pasó por el programa de José Eduardo Valdizán para explicar la situación. Ya que tardaron cerca de 15 minutos en salir de la primera pregunta, la entrevista se puede resumir en:

  • La idea surge a raíz de un problema personal entre el diputado y la embajada de EE.UU. (la visa le fue retirada y no pudo asistir al funeral de su hijo) pero no es un asunto de intereses personales.
  • Al no ser algo personal, sino nacional, es para beneficio general, pero no se le puede demostrar al pueblo que el contrato no se pagó con su dinero.

Y con todo esto, cuando Robinson los llamó los “cuatro idiotas”, dijeron que el insulto recaía en todo el pueblo de Guatemala. Así es la idiosincrasia de los idiotas sin gracia.

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