Una Constitución desconocida

Publicado el : 28/02/2017
Autor: UNIS

Por: Diego Lima, estudiante de Derecho

Durante los últimos meses, se ha venido discutiendo un hecho de suma trascendencia; un hecho que no solo involucra a profesionales del derecho o a politólogos, sino también a todos los guatemaltecos que se encuentran en territorio nacional. Estamos hablando de las reformas constitucionales al sector justicia, presentadas por los tres organismos del Estado durante el pasado 2016 y que actualmente se encuentran en discusión en el congreso de la república.

Todo esto puede sonar un poco aburrido y muy lleno de tecnicismos jurídicos irrelevantes para una persona que no se encuentra dentro del gremio legal o político. Pero analizamos a profundidad, ¿qué es lo que realmente significa una reforma constitucional? En primer lugar tenemos que entender, que la Constitución es nuestra norma suprema, nuestra carta magna, es esa ley que le da vida a todo el ordenamiento jurídico existente.

Nuestra Constitución (promovida desde el año 1985) contempla y reconoce todos aquellos derechos que le son inherentes al ser humano, como el derecho a la vida, a la educación, a la salud etc… También estructura a todo el poder político, incluyendo a funcionarios públicos y a las diferentes instituciones estatales; de igual manera se establece el régimen económico del país, como todas aquellas garantías que gozamos nosotros como ciudadanos. En fin, la Constitución es una de las cuestiones más importantes que tiene un país, y por lo tanto me gustaría que nos planteáramos una realidad hipotética para poder llegar a entender la magnitud de nuestra norma suprema: en el artículo primero de la constitución política de la república de Guatemala, se establece que el Estado se organiza para proteger a la persona, ¿Qué pasaría si se dijera lo contario? el Estado de Guatemala se organiza para dañar a la persona, ¿Qué implicaría esa utopía? Implicaría que tanto la policía nacional civil, como el ejército, tendrían toda la potestad legítima de realizar cualquier daño físico o material a los ciudadanos, sin que sus acciones fuesen punibles.

Tenemos la gran dicha de vivir en un país en donde su constitución desde el primer artículo se establece la protección a la persona, obviamente es un tema totalmente contrario si se cumple o no dicha norma, pero por lo menos poseemos el derecho de ir hacia un tribunal y demandar a todo aquel policía o militar que nos pueda producir un daño, ya que estos según la norma suprema se organizan para protegernos, y por lo tanto si la constitución estableciera lo contario, ni siquiera tendríamos un mecanismo para defender nuestros derechos, ya que por título natural no podríamos hacer nada.

Otro ejemplo que nos demuestra la importancia de la constitución, se encuentra en el  artículo 39, el cual nos reconoce el derecho a la propiedad privada, lo que convierte (teóricamente hablando por supuesto, ya que el hecho que se cumpla o no es otra cosa) a Guatemala en un país de libre mercado, lo que nos diferencia de naciones socialistas, como Cuba, Venezuela o Corea del Norte, en donde sus constituciones no se reconoce en su totalidad el derecho de propiedad ¿y adivinen cómo se encuentran esos países justo ahora? Sumergidos en la pobreza y en la corrupción, y solamente porque en una línea, en un pequeño párrafo dentro de sus constituciones se plantea la cuestión de la propiedad privada de una manera comunista. Ahora por otro lado, ese artículo 39 de nuestra carta magna, esas simples 3 oraciones que lo conforman, permiten que tanto tú como yo tengamos la posibilidad de tener una casa propia, un salario por nuestro trabajo e incluso la capacidad de poner un negocio en territorio nacional.

Ahora, si es tan importante la constitución, ¿por qué la sociedad no le toma el interés y la importancia para conocerla? ¿Por qué solo pensamos que los abogados y los politólogos deben de estudiarla? Si realmente la sociedad no solo está conformada por dichos profesionales, hay arquitectos, comerciantes, ingenieros, diseñadores gráficos,  amas de casa, etc… que viven bajo territorio guatemalteco; y que sin duda alguna la constitución influye en su modo de vida.

Es lamentable que el estudio de nuestra constitución solo sea exclusivo para ciertas profesiones. Vamos a manifestar a la plaza central a exigir derechos que creemos conocer, sin siquiera saber en dónde se encuentran reconocidos. Criticamos a nuestras autoridades públicas de ignorantes e incompetentes, cuando realmente ni siquiera sabemos qué es una constitución o cual es la organización del Estado. La mejor herramienta que posee un ciudadano guatemalteco de defenderse, de criticar constructivamente e incluso de exigir sus derechos, es leyendo y estudiando ese pequeño pero tan poderoso libro llamado constitución.

Como mencione con anterioridad, justo ahora se está debatiendo una iniciativa de ley para reformar ciertos artículos de la constitución (reformas constitucionales) en el congreso de la república. Es una cuestión bastante delicada porque se quiere modificar nuestra norma suprema; realmente ¿sabemos cuáles son esas propuestas de reforma? ¿Estamos cien por ciento seguros de que si se llegan aprobar, no nos estaría afectando de alguna manera? Invito a todos a que se tomen un tiempo para leerlas y reflexionar sobre las mismas, ya que hay que entender que un simple cambio en la constitución puede mejorar el país, o hundirlo en la desgracia.

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