Workaholics, la adicción del hoy

Publicado el : 06/07/2018

El trabajo es la actividad productiva y creadora del hombre por excelencia, desarrollada a través de su esfuerzo físico e intelectual, cuya finalidad es transformar la realidad, a la vez que propiciar la autorrealización. El trabajo es esencial para la vida pues conlleva bienestar asociado a la pertenencia social, al sentido de identidad y al aumento en la autoestima. No obstante, es importante resaltar que existe un porcentaje de la población que emplea excesivo tiempo y energía en su trabajo, lo cual trae consecuencias negativas tanto en lo laboral como en lo personal. Dicha sintomatología ha presentado distintas denominaciones, sin embargo, en la actualidad se conoce a las personas que la padecen como workaholics o adictos al trabajo. Quienes la padecen suelen justificarse y asociarla al deseo de responsabilidad y dedicación, sacrificando a la vez su vida personal. Existe información a nuestro alrededor sobre el tema pero, ¿sabemos qué es exactamente el padecer de la adicción al trabajo?

Existen indicadores comportamentales de las personas que padecen de la adicción al trabajo. Según Castañeda Aguilera, E. (2010), por lo general son aquellos que laboran más de 45 horas cada semana, seis o siete días a la semana y suelen descansar pocas horas y trabajar hasta altas horas de la noche. Para estas personas no existen impedimentos para desempeñar labores, por lo que aun estando enfermos continúan trabajando y es frecuente que su hogar se convierta en una extensión de la oficina. Su nutrición y estado anímico pueden verse afectados debido a la mala alimentación, estas personas suelen comer en el auto, en su escritorio de trabajo o de paso entre distintos lugares de trabajo para “ahorrar tiempo”, lo cual con frecuencia perjudica su rendimiento y desempeño. El nivel de ansiedad suele incrementarse ya que estas personas son incapaces de rechazar nuevos proyectos, clientes o responsabilidades pues se les dificulta decir “no”. El acaparar labores proviene de la necesidad básica de la persona de ser elogiado constantemente con cumplidos como “eres un trabajador/a dedicado/a”, “él/la más eficiente”. Estas personas suelen basar su autoestima en aspectos extrínsecos. Con relación a los temas de conversación, únicamente comentan sobre aspectos relacionados con el trabajo, lo cual suele causar en los demás cierta incomodidad, convirtiéndolos en seres solitarios. La probabilidad de que estas personas salgan de vacaciones es casi nula, ya que el estar alejados del trabajo les produce sensación de depresión o ansiedad.

Del Líbano y Salanova (2013) señala que las personas adictas al trabajo cumplen con un perfil psicosocial asociado al hecho de que suelen negar la situación, aunque las personas cercanas se los mencionen. Manipulan la información y tienen una comunicación interpersonal deficiente. Una característica de estas personas es que muestran la necesidad de tener el control y tener un compromiso con la organización, sin embargo, suele ser contradictorio ya que a mediano o largo plazo es posible identificar deficiencia en su rendimiento y en su calidad de su trabajo. El hecho de que las personas desgasten tanta energía en alimentar su ansiedad promueve el deterioro en las demás áreas de desarrollo, específicamente en lo afectivo.

Además, Porter (2008) comenta que, desde el punto de vista de la salud, hay un conjunto de síntomas y somatizaciones que se asocian a esta adicción a la acción: por lo general son personas que siempre están casadas, sufren de mala nutrición, pueden tener padecimientos relacionados con hipertensión, dificultades en el sueño, altos niveles de colesterol, gastritis, pérdida del cabello, dolores musculares y óseos, etc.  

Es posible concluir que es de gran importancia que la persona sea capaz de establecer límites entre la dedicación al trabajo y la adicción al mismo. Con respecto a la aparición de síntomas físicos, son generalmente indicadores para la detección, sin embargo, estos síntomas por sí solos no permiten señalar una posible adicción. Para un diagnóstico certero es recordable una evaluación de tipo psicológico y además contrastar con las relaciones sociales.

 

“Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él”

(Charlie Parker)

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