Testimonio Mirla Tubac Montesdeoca

II Promoción de la Facultad de Derecho

Hablar de la Universidad del Istmo (UNIS) es hablar de valorar a la persona por encima de todo, de tener la oportunidad de convertirme en Abogada y Notaria y de atesorar a las fantásticas personas que conocí a través de mi vida universitaria.  Aún puedo recordar mis inicios en la universidad, los que empecé con mucha emoción porque estudiaba a través de una Beca de Honor y porque experimentaba una estructura educativa diferente a la que venía acostumbrada. Los académicos y juristas que tuve como catedráticos siempre aportaron valor agregado a mi formación educativa. Además, debido al plan de estudios particular de la UNIS, siempre me sentí formada de una manera integral más allá de la mera esfera del Derecho, pues la asignatura de Formación Humanística (FORHUM) era el justo aderezo para lograrlo. 

FORHUM fue extraordinario. Tuve una consejera durante toda la carrera que se preocupó por conocerme, entenderme y acompañarme durante mi evolución personal y profesional; también tuve la oportunidad de conocer a personas maravillosas en los múltiples proyectos de solidaridad y de apoyar a muchas personas a través de estos proyectos. Mientras escribo, recuerdo cuánto disfrutaba cada vez que íbamos a Santo Domingo Xecanoj, donde teníamos uno de estos proyectos solidarios. Eran sábados bien invertidos y hoy los recuerdo con mucho cariño, pero FORHUM también despertó en mí el amor a la lectura y de allí viene mi pasión por los libros. Para aquellos que tenían la duda de esta pasión, hoy en estas líneas confieso de dónde vino… 

A las personas que conocí durante mi recorrido por la universidad aún las recuerdo por nombre y apellido. En la Facultad de Derecho siempre me llamaron por mi nombre y no por un número de carné, me sentí siempre tan querida y apreciada como en una familia que se preocupa por el desarrollo personal y profesional y busca las mejores oportunidades para ese desarrollo. De esa cuenta, tuve la oportunidad de ir de intercambio estudiantil a Sudamérica; de ir a un festival de música a Europa a cantar música sacra y guatemalteca con el coro de la UNIS; de ir a prácticas profesionales a instituciones públicas y privadas desde el quinto semestre hasta el final de la carrera. Estas prácticas me abrieron la puerta para colocarme laboralmente en uno de los lugares donde hice pasantía, laborando incluso antes de haber concluido la universidad y donde estuve trabajando alrededor de 10 años. 

Hoy me desempeño como asesora y consultora en una multinacional de las denominadas Big Four, en su oficina local en Guatemala bajo el puesto de Gerente de Servicios Legales, y a lo largo de esta oportunidad laboral he coincidido con otros profesionales de la UNIS con quienes he trabajado. Así he confirmado que la UNIS y en especial la Facultad de Derecho desean dejar un legado en Guatemala y en los profesionales del Derecho cuyas acciones estén guiadas por la ética. Me siento muy orgullosa de ser parte de ese grupo de profesionales que se han formado en sus aulas y que son parte de los alumni de esa casa de estudios, la cual es nuestra alma mater.

 

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