Un ciclo y un camino lleno de baches

Publicado el : 02/11/2015
Autor: UNIS
Elementary school teacher helping pupil with written project
Imagen vía web.

Por: Lcda. AnaLucía Zelada Guevara 

 

Un buen maestro motiva a sus alumnos. Un alumno motivado quiere ser como su maestro. De adulto, el alumno será un buen maestro que motive a sus alumnos. Este ciclo es, llanamente, el principio fundamental de la Calidad Educativa.

En Guatemala, el sistema educativo resulta difícil de analizar, ya que partimos de que todo está mal. Resaltando lo único positivo, tenemos que el CNB actual es una maravilla; busca evaluar por competencias, lo cual elimina la memorización de contenidos in- útiles que con la tecnología se pueden obtener con un solo clic. Y, por el contrario, hace énfasis en que los alumnos aprendan habilidades y destrezas útiles para la vida; les enseña a generar sus propios conocimientos y a valerse por su propia cuenta. Perfecto. Sin embargo, ¿qué es lo que hacen los maestros con esta herramienta? La dejan de lado y utilizan las mismas metodologías que existen desde hace más de quinientos años y que hoy en día se consideran obsoletas.

Suena ilógico pensarlo, pero la educación en Guatemala está diseñada para que las personas permanezcan en la ignorancia y el analfabetismo. Los gobiernos se enfocan en brindar seguridad o hacer únicamente un gran espectáculo, dejando de lado la educación y las necesidades básicas que deben ser cubiertas para que los alumnos aprendan. Se gastan el dinero en banalidades y cosas mal hechas, en lugar de invertirlo en educación y bienestar para los niños. ¿Acaso es tan difícil darse cuenta que los delincuentes que tenemos hoy en día son los niños que hace tiempo no recibieron el apoyo y la educación que debían?

Continuamos con el hecho de que cada año se gradúan de los colegios cientos de maestros nuevos… ¿Quiénes son estos maestros? La mayoría son alumnos que escogieron la carrera más fácil, la que les diera un empleo inmediato y, sobre todo, “la que no llevaba tanta matemática”. ¿Dónde ha quedado la vocación? ¿Y el amor por enseñar y educar?

Con el debido respeto a la profesión y a los buenos maestros, nuestras escuelas están plagadas de payasos a los que les otorgamos el derecho de hacer lo que quieran con nuestros niños, con el futuro de nuestro país. Por si fuera poco, en los decretos del Ministerio de Educación, se protegen a estos bárbaros que no tienen el mínimo respeto por su trabajo y se dejan influir por cualquier cosa que les aparte de sus salones de clases. Y en esto, son sabios los que desean ver al pueblo oprimido: Si toman al maestro, el país entero se hunde.

E n t o n c e s … ¿Qué es lo que se necesita para lograr una calidad educativa que permita el desarrollo del país? La clave está en comprender el verdadero significado de ser maestro y poder aplicarlo en todo momento. Ser maestro es saber identificar los talentos, habilidades y dificultades del alumno y poder orientarlo para que tenga éxito en la vida y descubra su vocación. Es hacer que los alumnos disfruten aprender. Es poder ayudar, orientar y aconsejar cuando haga falta. Es lograr que los alumnos mejoren. Es alejarse de las lecciones magistrales e innovar. Es ser el mejor ejemplo que se pueda ser.

Ser maestro es la vocación más exquisita que hay, no sólo se obtiene la satisfacción de que otros aprendan, sino que también se disfruta el aprender de aquellos a los que se enseña. Al final de cuentas, volver al ciclo en el que un maestro es capaz de enseñar a amar lo que se hace, es lo que se necesita para que todo lo demás funcione como debe.

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