Una prensa libre cual Quijote

Publicado el : 02/05/2019
Autor: UNIS

-Bien parece -dijo don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo quítate de ahí.

Así narraba Cervantes en la primera parte de su obra lo que su Quijote dijo a Sancho al encontrarse con un campo de molinos manchegos. Efectivamente, eran máquinas para triturar el grano; el escudero lo veía perfectamente, sabía que tenían aspas y no brazos, y que no podrían moverse hacia adelante para encarar a su señor.

Pero el Quijote los tomaba por gigantes, así lo expresó, así lo sentenció y así lo padeció.

De una pluma clásica a un escritor reconvertido en estrella de Twitter, Arturo Pérez-Reverte le habría respondido a Alonso Quijano (quien se creía caballero andante) con su ya famosa frase “eso de que todas las ideas son respetables es una imbecilidad. Lo respetable es el derecho a expresarlas”.

Que el Caballero de la Triste Figura dijera que eran gigantes, aunque era evidente su naturaleza de molinos, no cambiaría las cosas; el trigo se seguiría procesando ahí dentro, Sancho continuaría cuestionando la cordura de su amo y las consecuencias de chocarse con la realidad, nublada para él, se darían a su debido tiempo.

El Quijote expuso su punto de vista, algo válido totalmente, y aunque su fondo es insustentable, el derecho a existir de su afirmación prevaleció. Lo bueno es que, ante el error, solo él salió lastimado.

Ahora, ese es un pensamiento que alguien nos quiso hacer escuchar, pero ¿qué pasa con construcciones de mayor peso, esas que hablan de la realidad que no todos pueden conocer de primera mano, aunque sea de vital importancia?

¿Qué pasa con la prensa?

El tres de mayo está en el imaginario artístico relacionado con unos fusilamientos a un grupo de personas que luchaba por la independencia de su patria. Así lo pintó Goya.

Pero también es la fecha en la que se recuerda la independencia de uno de esos bienes que, de tan intangible que es, resulta ser la base del mundo tangible.

La independencia, la libertad, de la prensa.

Porque, si el Quijote pudo defender su argumento de los gigantes, aún sin tener una base real, ¿por qué Mahmoud Abu Zeid (fotoperiodista egipcio) no va a poder ilustrarnos sobre la represión del gobierno de su país?

¿Por qué no van a poder contarle las agencias al mundo ni los periódicos locales al pueblo que en Guatemala se está dando un autogolpe de estado?

¿Por qué no va a poder el gallego Nacho Carretero publicar un libro en el que los altos cargos del partido gobernante de turno se veían vinculados con el tráfico de cocaína?

La prensa es esa herramienta que le cuenta a la sociedad qué pasa en sus bases, cuando esta, por diversas razones, no alcanza a verse ni los pies. Por eso es fundamental para su funcionamiento. La prensa da razón de ser a nuestras decisiones, porque nos alerta de si estamos edificando sobre arena o sobre roca.

Y por eso el tres de mayo se celebra su libertad; esa que permitió a Abu Zeid ser galardonado por la Unesco; que sacó a relucir el ingenio de los editores para cambiar el nombre del periódico Siglo Veintiuno por Siglo Catorce, más propio para lo que vivía Guatemala en 1993; y que hizo que Fariña, de Carretero, no solo se publicara internacionalmente, sino que se convirtiera en éxito de masas gracias a Netflix.

Así que el respeto se da cuando se le deja al Quijote pensar que frente a él hay gigantes. La prensa actúa cuando publica que un delgado hidalgo resultó herido al intentar apuntalar con su lanza unos molinos en la campiña manchega.

De que la segunda sea transmitida libremente depende nuestra capacidad de emitir un juicio válido sobre las acciones del niño mimado de Cervantes.

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