Lcda. Gabriela Carranza, una psicóloga clínica UNIS dedicada a servir a través del arte

Publicado el : 12/10/2021

En 2019, la licenciada Gabriela Carranza egresó de la Universidad del Istmo (UNIS) como psicóloga clínica. Cuando terminó la licenciatura trabajó en una compañía dedicada a reclutamiento, donde evaluaba los perfiles psicométricos de los aspirantes.

Desde siempre le ha gustado ayudar a niños, por lo que también ofrecía a familias sus servicios como maestra sombra, rol que consiste en dar acompañamiento constante al niño para mejorar su integración educativa y psicosocial., se dedicaba a asistir a alumnos con necesidades de aprendizaje específicas, sobre todo en preescolar y primaria, y fortalecía su capacidad para adquirir conocimientos de forma personalizada, a través de técnicas aprendidas en la universidad.

En abril de 2021, comenzó a explorar un campo del que, según cuenta, han salido muchos frutos para el bienestar de sus pacientes: el arte. Trabaja en la clínica Misha Maegli del Centro Cultural Marta Novella, donde “damos atención psicológica y psicopedagógica por medio de técnicas artísticas y musicoterapia. Cada niño tiene una necesidad distinta y nuestro fin es ser un apoyo para él sin que el proceso le resulte tedioso”, cuenta Gabriela.

Con la llegada de la pandemia, algunos pacientes dejaron de ir a la clínica porque “no todos creían que la salud mental fuera una necesidad y se entiende por el contexto. Aun así, los papás comenzaron a ver el impacto del aislamiento en sus hijos, así que nosotros los ayudamos a desarrollar su potencial”, añade. La UNIS fomenta en los estudiantes de todas las licenciaturas el interés por la investigación y el constante estudio, para que se conviertan en profesionales competentes en su campo. Gabriela es un ejemplo de eso, ya que ahora estudia una maestría en arteterapia en Euroinnova, una escuela de posgrado fundada en España.

El propósito de la psicóloga es terminar la especialización, trabajar para que los resultados positivos de la clínica donde se encuentra crezcan y, sobre todo, capacitar a otros en arteterapia. A su criterio, es un campo que vale la pena explorar, para buscar la salud de las personas por medio de mecanismos que les atraigan y faciliten tratar sus casos.

Para ella, además, es fundamental hacer conciencia sobre la importancia de que los estudiantes de psicología traten con pacientes desde el primer año de la carrera. Así sucede en las prácticas profesionales que realizó en la UNIS: Tener contacto con ellos ayuda a desarrollar nuestra profesión de forma auténtica, con cuadros asignados según nuestro nivel de conocimiento y siempre con el acompañamiento de asesores. Así, al graduarnos tenemos una gran experiencia para servir mejor”.

Lo que más le gusta de ser psicóloga es que su trabajo le permite conocer a las personas como realmente son para ayudarlas. Por eso, dice, vale la pena desarrollar cada vez más técnicas para procurar el bienestar de quienes necesitan apoyo.

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