La peor serie de Netflix que he visto

Publicado el : 01/07/2020
Autor: UNIS

¿Alguna vez te ha pasado que miras una serie en Netflix y el episodio que estás viendo se torna aburrido, ya no te engancha y piensas en dejar de ver esa serie, quizá cambiar por una nueva o no ver Netflix por un tiempo porque “últimamente no hay nada interesante”?

Esto nos ha pasado a todos con series o películas: tienen un tiempo de vida, un contenido, personajes, música y una trama; un inicio, un final y luego viene un capítulo nuevo o incluso una nueva temporada.

En ocasiones, nuestra vida se convierte en un episodio que no nos interesa ver, un episodio triste, aburrido, “repetitivo”, donde quisieras poder pasar al siguiente, quizá así terminaría sin tanto drama. 

La depresión es exactamente esto, un episodio. Viene a visitar y, como todas las emociones, trae un mensaje y un propósito. 

Imagen vía web.

La Organización Mundial de la salud la define como “un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”.

Si tú sientes que estas palabras definen tu estado de ánimo actual, es importante que sepas que depresión no es sinónimo de locura. Es una tristeza profunda, un desinterés diario, acompañado de trastornos del sueño y/o apetito.

Y es que en este tiempo atípico que estamos atravesando, todos nos hemos visto afectado de manera distinta y la forma de procesarlo y enfrentarlo también es diferente, según la personalidad y las herramientas internas construidas en el transcurso de la vida y los aprendizajes.

Muchos de mis pacientes me han escrito y me expresan últimamente: 

  • “Mariana, estoy muy triste, como nunca antes”.
  • “Nunca imaginé que esto me llevaría al encierro involuntario, pero este encierro me deprime, lloro la mayor parte del día”.
  • “No quiero hacer nada, no tengo ánimo, no me ilusiona la vida”.

Y es que este ALTO cambió nuestra dinámica de cada día, las actividades y las distracciones como ir al cine, comer en restaurantes, salir de fiesta, tomar un café, asistir a la universidad, los planes para el 2020… La “normalidad”. La epidemia nos está confrontando y está despertando muchas emociones que tal vez no habíamos experimentado nunca. Hemos sentido quizá por primera vez desesperación e incertidumbre; emociones que pueden venir acompañadas de miedo y mucha tristeza.

La expresión de las emociones es una necesidad para la salud mental. Pero por ello debemos aprender a procesarlas y expresarlas de manera adaptada y sana. La expresión emocional empieza por la aceptación de lo que estás sintiendo algo (felicidad, enojo, tristeza, angustia, miedo…) 

Y luego de la aceptación, se deben expresar las emociones buscando que esta expresión no te haga daño ni a ti ni a otros. De la mano se trabaja la voluntad y el dominio propio para que puedas manejar las emociones y no ser manejado por ellas.

Todo esto se escucha fácil, pero no somos tan conscientes de lo que sentimos, no sabemos muchas veces comunicar lo que queremos o lo que nos molesta, no identificamos qué nos pasa y nuestra historia de vida es distinta. Es un proceso de aprender a conocernos y a expresar aquello que llevamos dentro.

La pregunta a responder a través de esta lectura corta es: “Mariana yo me he sentido triste, con mucha incertidumbre, impotencia, desesperación, siento soledad y falta de libertad. ¿Eso significa que yo tengo depresión?”.

Si algo de esto resuena en tu interior, te dejo la inquietud y la invitación de hablar con alguien de lo que estás sintiendo, además de buscar ayuda profesional un psicólogo o psicóloga con quien creas que puedas hablar con libertad. Pon en palabras lo que pasa en tu interior y haz de esta tristeza una oportunidad para conocerte mejor.

Y te dejo con esta breve reflexión: 

“Los contrastes en la vida nos permiten disfrutar y realmente vivir. No es lo mismo un día soleado sin un día lluvioso, no se disfruta de la misma manera una noche con estrellas sin el día y el sol, no apreciamos de igual forma la presencia sin la ausencia y los postres son deliciosos porque la comida salada les hace una antesala”.

 

M.A. Mariana Aparicio Farrera: laspalabrasquesanan@gmail.com

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